Contaminación lumínica


La contaminación lumínica puede definirse como la emisión de flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones, rangos espectrales u horarios innecesarios para la realización de las actividades previstas en la zona en la que se instalan las luces.


Un ineficiente y mal diseñado alumbrado exterior, la utilización de proyectores y cañones láser, la inexistente regulación del horario de apagado de iluminaciones publicitarias, monumentales u ornamentales, etc., generan este problema cada vez más extendido. La contaminación lumínica tiene como manifestación más evidente el aumento del brillo del cielo nocturno, por reflexión y difusión de la luz artificial en los gases y en las partículas del aire, de forma que se altera su calidad y condiciones naturales hasta el punto de hacer desaparecer estrellas y demás objetos celestes. Es indudable que el alumbrado exterior es un logro que hace posible desarrollar múltiples actividades en la noche, pero es imprescindible iluminar de forma adecuada, evitando la emisión de luz directa a la atmósfera y empleando la cantidad de luz estrictamente necesaria allí donde necesitamos ver.

Medidas para prevenir la contaminación lumínica: 

1) Impedir que la luz se emita por encima de la horizontal y dirigirla sólo allí donde es necesaria. Emplear de forma generalizada luminarias apantalladas cuyo flujo luminoso se dirija únicamente hacia abajo.

2) Usar lámparas de espectro poco contaminante y gran eficiencia energética, preferentemente de vapor de sodio a baja presión (VSBP) o de vapor de sodio a alta presión (VSAP), con una potencia adecuada al uso.

3) Iluminar exclusivamente aquellas áreas que lo necesiten, de arriba hacia abajo y sin dejar que la luz escape fuera de estas zonas.

4) Regular el apagado de iluminaciones ornamentales, monumentales y publicitarias.

5) Prohibir los cañones de luz o láser y cualquier proyector que envíe la luz hacia el cielo.

6) Reducir el consumo en horas de menor actividad, mediante el empleo de reductores de flujo en la red pública o el apagado selectivo de luminarias. Apagar totalmente las luminarias que no sean necesarias.

Para obtener más información consultar:

Contaminación sonora


Según Cepero (2009) una fuente acústica es toda aquella fuente que debido a su funcionamiento genera ruido. Por tanto, los GE no están exentos de ser contaminantes acústicos. Estos contaminantes acústicos (los grupos electrógenos) representan un ruido de nivel industrial ubicado en un medio urbano o rural, son un conjunto de fuentes de ruidos cuyos valores dependen de su potencia, marca y otras variables que son propias de cada unidad. Asegurado que no presenta desbalance u otras anomalías que aumentan su capacidad de producir ruidos. 

Efectos auditivos del ruido:

 1. Trauma acústico agudo. Asociado a grandes explosiones con ondas sonoras de elevada presión. Consecuencias: desgarro de tímpano, produce dolor intenso, sensación de inestabilidad, puede dañar los sistemas de transmisión (posible cierta recuperación) y los de recepción (irreparable).

2. Trauma acústico prolongado o sordera profesional. Por la exposición continua a ruidos de elevada intensidad, es una de las enfermedades laborales más frecuentes en la actualidad. La exposición a frecuencias altas es más perjudicial que la exposición a frecuencias bajas. Las frecuencias más afectadas son entre 2 kHz y 8 kHz, con mayor incidencia en la zona de 4 kHz.

3. Alteraciones reversibles, debidas sobre todo al ruido ambiental. El ruido ambiente no produce sordera, se crea embotamiento auditivo y una sensación de agotamiento. Los ruidos nocturnos que impiden el descanso y la recuperación del oído durante el sueño. El nivel de ruido que no molesta está entre 15 y 30 dBA y niveles más altos solo resultan soportables después de una adaptación.

Contaminación visual

Rozadas (2006) define a la contaminación visual como el abuso de ciertos elementos “no arquitectónicos” que alteran la estética, la imagen del paisaje rural o urbano ya que es un  cambio o desequilibrio en el paisaje, ya sea natural o artificial, afectan las condiciones de vida y las funciones vitales de los seres vivientes.

La estética del exterior de las edificaciones afecta las respuestas evaluativas y afectivas de las personas ante el paisaje urbano. Asimismo, Ulrich (citado en Maguire et al., 1997), demostró que el deterioro visual de las carreteras incrementa el estrés y reduce la habilidad para resolver problemas.

Los cambios o desequilibrios del paisaje natural o artificial no son sólo un problema estético. La contaminación visual, puede afectar la salud psicofísica, la conducta humana y en consecuencia la calidad de vida, dependiendo de la vulnerabilidad de la persona; la sobre estimulación produce estrés por sobrecarga informativa y fatiga cognoscitiva (Hess, 2006; 2007).

Cuando una imagen supera el máximo de información que el cerebro puede asimilar, se produce estrés visual y las reacciones psicofísicas se ven alteradas, la percepción se vuelve caótica y la lectura ordenada del paisaje se hace imposible.

En el espacio físico la contaminación visual tiene que ver con fachadas destruidas u ocultas por la superposición de carteles, estructuras metálicas o antenas, que obstruyen también la visibilidad de señales de tránsito, provocando accidentes, pérdidas de tiempo, mayor consumo de combustible y mayor contaminación atmosférica.



Video


Este video presenta en 9 minutos con 33 segundos información acerca de los tipos de contaminación que existen, para obtener mayor información consulta la página :

https://www.youtube.com/watch?v=PJdFDj73GOM

Conclusión


Se llegó a la conclusión que todo lo que nos rodea forma parte de distintos factores que provocan la degradación del ambiente, es de suma importancia tomar en cuenta la información que se presenta ya que la contaminación a traído consecuencias como el cambio climático en el mundo.

Se considera que todos los tipos de contaminación que existen son dañinos tanto para la salud de las personas como para el mundo, todos tienen distintas maneras de degradar el plantea.  



                     
                                                            

Referencias


Bermúdez, M. (2010). Contaminación y turismo sostenible. Recuperado de: http://galeon.com/mauriciobermudez/contaminacion.pdf

Cepero, Y. (2009). Contaminación acústica por grupos electrógenos. Ingeniería Mecánica, 12(2). Recuperado de:  http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=225117947007

Maldonado, J. (2009). Ciudades y contaminación ambiental. Revista de Ingeniería, 30. Recuperado de: http://www.researchgate.net/publication/49620116_Ciudades_y_contaminacin_ambiental

Méndez, C. (2013). La contaminación visual de espacios públicos en Venezuela. Gestión y Ambiente, 16 (1). Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=169427489007


Romero, M., Diego, F., & Álvarez, M. (2006). La contaminación del aire: su repercusión como problema de salud. Revista Cubana de Higiene y Epidemiología, 44(2). Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=223214848008